El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, analiza en un artículo la importancia histórica del XIV Congreso Nacional de la fuerza política y su impacto en el desarrollo futuro del país. A continuación, el periódico Nhan Dan (Pueblo) les presenta el texto íntegro.

¡ADELANTE! ¡LA VICTORIA TOTAL SERÁ NUESTRA!

El XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam ha concluido con un éxito rotundo, erigiéndose como un acontecimiento político de especial trascendencia que marca el inicio de una nueva etapa de desarrollo para el país. El Congreso ha concentrado la voluntad, las aspiraciones y la firme determinación de todo el Partido, del pueblo y del Ejército, sintetizando la inteligencia colectiva y el anhelo de progreso de la nación vietnamita. El lema del Congreso: “Unidad-Democracia-Disciplina-Avance-Desarrollo” trasciende el carácter de consigna para convertirse en un auténtico llamado a la acción y en un mandato de responsabilidad histórica, que reafirma la confianza inquebrantable en el camino elegido por el Partido, el Presidente Ho Chi Minh y el pueblo vietnamita.
Gracias a un proceso de preparación riguroso, científico y exhaustivo, así como a la amplia incorporación de aportes provenientes de todo el Partido y de la sociedad, los documentos aprobados en el XIV Congreso reflejan con claridad una visión estratégica de largo alcance y el más alto nivel de determinación política. Cabe destacar que, por primera vez en la historia de los congresos del Partido, se ha aprobado un Programa de Acción acompañado de la Resolución, lo que constituye un avance decisivo para garantizar que las orientaciones del Congreso se implementen de manera inmediata y efectiva. Desde las directrices hasta los planes y los mecanismos de ejecución, todo ha sido definido con precisión: responsables, plazos, recursos y objetivos finales. De este modo, la Resolución del XIV Congreso se consolida como una verdadera guía de acción para el Partido y todo el sistema político, “una antorcha que ilumina el camino” del nuevo proceso de desarrollo nacional.
La Resolución establece objetivos generales claros, ambiciosos y factibles para el período 2026-2030, con una visión proyectada hacia 2045. Entre ellos se incluyen el mantenimiento de un entorno de paz y estabilidad, el impulso de un desarrollo rápido y sostenible, la mejora integral de la calidad de vida del pueblo y el fortalecimiento de la autonomía y la resiliencia nacionales para avanzar con firmeza en la nueva era. Más importante aún, los documentos del Congreso concretan de inmediato un espíritu de acción decidida. El Programa de Acción que acompaña a la Resolución subraya el principio de “seleccionar correctamente - implementar con rapidez - ejecutar hasta el final - medir por resultados” como eje rector de todas las tareas. Cada gran decisión del Congreso ha sido traducida en planes operativos con objetivos, soluciones y criterios de evaluación claramente definidos. El principio de que “el pueblo es la raíz” se aplica de manera coherente: el pueblo es el centro y el sujeto del desarrollo; todas las políticas están orientadas a mejorar el bienestar material y espiritual de la ciudadanía al tiempo que se respeta, escucha y potencia su papel como dueño de su propio destino. Por ello, la Resolución no se limita a una visión estratégica, sino que incorpora el pulso de la realidad y genera una fuerte motivación para la acción inmediata tras el Congreso.
Con la Resolución aprobada y el Programa claramente definido, la cuestión restante es la acción. El Congreso exige que todos los comités del Partido a todos los niveles asimilen con urgencia la Resolución, la concreten en programas y planes adecuados a sus realidades y la lleven rápidamente a la práctica. El espíritu general es pasar con decisión del “decir” al “hacer”, del reconocimiento a la acción. Los documentos del Congreso señalan con claridad la necesidad de erradicar de manera contundente prácticas como “hablar mucho y hacer poco”, “hablar bien pero actuar mal”, o “decir sin hacer”, poniendo fin a estilos de trabajo burocráticos y meramente formales. Cada instancia partidista, cada cuadro y militante, especialmente los responsables principales, debe asumir plenamente su responsabilidad y dar ejemplo en la materialización de las decisiones. A partir de ahora, “decir y hacer deben ir de la mano” debe convertirse en un principio fundamental de actuación, toda política y tarea debe definir con precisión objetivos y soluciones, vincular responsabilidades con resultados, combinar avances con sostenibilidad, y asociar la disciplina en la ejecución con la satisfacción del pueblo.

Al entrar en una nueva etapa, toda directriz acertada debe aplicarse con una determinación diez veces mayor y una acción cien veces más intensa en la práctica. La voluntad política debe situarse en su nivel más alto, el esfuerzo en su máxima expresión y la acción ser la más resuelta posible: ese es el mandato que emana de la voluntad y las aspiraciones de desarrollo de la nación. Desde el nivel central hasta las localidades, desde los órganos del Partido y del Estado hasta el Frente de la Patria y las organizaciones sociopolíticas, todos deben actuar de manera coordinada con un nuevo impulso. Cada cuadro y militante, en particular, los miembros del Comité Central del Partido, debe ser ejemplar, atreverse a pensar, a hablar, a actuar, a asumir responsabilidades y a innovar por el bien común, tomando los resultados al servicio del pueblo como el criterio supremo de eficacia.

Delegados asisten al XIV Congreso Nacional del PCV.

Delegados asisten al XIV Congreso Nacional del PCV.

Delegados asisten al tercer día de trabajo del XIV Congreso Nacional del PCV.

Delegados asisten al tercer día de trabajo del XIV Congreso Nacional del PCV.

Los próximos 5 a 10 años constituyen una etapa clave y decisiva para los dos objetivos estratégicos centenarios del país. En este breve lapso, Vietnam deberá cumplir las metas del quinquenio 2026-2030 y, al mismo tiempo, sentar bases sólidas para alcanzar niveles de desarrollo más elevados en 2045. El objetivo para 2030 es convertir a Vietnam en un país con industria moderna y con ingresos medios-altos. Ello exige que la economía mantenga durante varios años un crecimiento promedio del 10 por ciento anual o superior, un ritmo sin precedentes, pero plenamente factible si el país moviliza al máximo todos los recursos. De cara a 2045, el país se propone consolidarse como una nación desarrollada y de altos ingresos, a la altura de las economías avanzadas del mundo.
Precisamente por la brevedad del tiempo y la magnitud de las tareas, el XIV Congreso ha planteado orientaciones y soluciones de carácter revolucionario y transformador para aprovechar cada oportunidad y superar todos los desafíos. En el próximo lustro, será necesario acelerar de manera integral en todos los ámbitos clave: la economía debe lograr avances decisivos para alcanzar un crecimiento alto y sostenido; la ciencia, la tecnología y la innovación deben impulsarse con fuerza como motores del desarrollo; y la reforma institucional, junto con la mejora del entorno de inversión y de negocios, debe llevarse a cabo de forma decidida y transparente para liberar todos los recursos de la sociedad. Al mismo tiempo, los ámbitos sociales como la educación, la salud y la cultura deben recibir inversiones acordes con el crecimiento económico, garantizando un desarrollo armonioso y sostenible. La construcción y rectificación del Partido y del sistema político continúa planteando exigencias elevadas, especialmente en la formación de un contingente de cuadros a la altura de las tareas encomendadas: personas “verdaderamente ejemplares en cualidades morales, capacidad intelectual y firmeza política, plenamente capaces de liderar con éxito las grandes misiones confiadas por el Partido, el Estado y el pueblo”.

Asistentes a la sesión de clausura del XIV Congreso Nacional del PCV.

Asistentes a la sesión de clausura del XIV Congreso Nacional del PCV.

Asistentes a la sesión de clausura del XIV Congreso Nacional del PCV.

Asistentes a la sesión de clausura del XIV Congreso Nacional del PCV.

El mandato del XIV Congreso es un período de importancia crucial para que todo el Partido y todo el pueblo logren los mayores avances de cara al centenario de la fundación del Partido en 2030. A partir de ahora, el enfoque de “cinco años con una visión de veinte” debe integrarse de manera coherente en la labor de dirección y gestión. Esto significa que el cumplimiento exitoso de los objetivos inmediatos del quinquenio debe, al mismo tiempo, sentar una base sólida para las metas de largo plazo de los años siguientes. Las decisiones acertadas y rupturistas de hoy no sólo generan resultados inmediatos para el período 2026-2030, sino que crean el impulso para saltos de desarrollo en las décadas venideras. Si sabemos aprovechar bien las oportunidades y superar los desafíos de este período bisagra de 5 a 10 años, el país sin duda despegará con fuerza y hará realidad la aspiración de un Vietnam poderoso a mediados del siglo XXI. Por el contrario, si se pierden las oportunidades o se incurre en retrasos y errores durante esta etapa crucial, el costo será muy alto: podría significar perder la oportunidad histórica de toda la nación y quedar aún más rezagados en un mundo que cambia rápidamente. Conscientes de ello, todo el Partido y todo el pueblo refuerzan su determinación de actuar con rapidez y firmeza desde el inicio del mandato, sin permitir “ni un día desperdiciado ni una semana de demora”.
Mirando hacia el futuro, no tenemos otra opción que el éxito. El XIV Congreso ha encendido una firme convicción en la victoria y ha asignado al Partido y al pueblo una responsabilidad histórica de gran envergadura, pero también de profundo honor. Aunque los desafíos son numerosos, el Partido no admite vacilaciones ni retrocesos en el camino elegido. Junto al Partido están la confianza y las expectativas de más de 100 millones de compatriotas, y ante nosotros se encuentra el destino de toda la nación en el siglo XXI. El objetivo de “un pueblo próspero, un país fuerte, democrático, justo y civilizado” planteado por el Partido no es solo una aspiración, sino también un compromiso solemne ante el pueblo. Por ello, cada cuadro y militante, en particular quienes están “en la primera línea de responsabilidad”, debe recordarse a sí mismo la necesidad de superarse y trascender sus propios límites. No se permite retrasar la renovación, demorar la acción, ni caer en la autocomplacencia o dormirse en los laureles. Las lecciones de mandatos anteriores demuestran que donde existe una alta determinación política y una dirección unificada y cercana, el trabajo avanza positivamente; por el contrario, la falta de decisión puede frustrar incluso las políticas más acertadas.
La historia ha demostrado que el pueblo vietnamita nunca se ha rendido ante ningún enemigo ni dificultad. Desde los albores de la construcción y defensa del país, nuestros antepasados forjaron una tradición de resiliencia y espíritu indomable: cuanto mayores eran las penurias y las pruebas, mayor era la unidad y la determinación para alcanzar la victoria. En el siglo XX, bajo el liderazgo del Partido, Vietnam logró victorias que “resonaron en los cinco continentes y sacudieron al mundo”. En la nueva era, en el frente del desarrollo socioeconómico, debemos reafirmar el espíritu de “no retroceder, no vacilar, solo avanzar, avanzar sin descanso”. El Partido y el pueblo están decididos a triunfar en la construcción y defensa de la Patria socialista, conscientes de que cada retraso afecta al futuro de toda la nación. “¡Éxito, sin duda éxito!” es el estado de ánimo y la determinación política que debemos recordar profundamente al implementar la Resolución del XIV Congreso.
El XIV Congreso Nacional del PCV ha encendido una firme convicción en la victoria y ha asignado al Partido y al pueblo una responsabilidad histórica de gran envergadura, pero también de profundo honor.
To Lam, segretario general del PCV

En un contexto internacional marcado por profundas y constantes transformaciones, nunca antes las oportunidades y los desafíos se habían entrelazado de manera tan compleja como en la actualidad. El destino del país depende de la capacidad para aprovechar las oportunidades y superar los desafíos. La integración internacional profunda genera presiones competitivas, pero también abre puertas para asimilar conocimientos, tecnologías avanzadas y recursos de desarrollo provenientes del exterior. La globalización económica brinda a Vietnam un amplio mercado para sus bienes y servicios, pero exige fortalecer constantemente las capacidades internas para ascender en la cadena de valor global. Las tensiones geopolíticas pueden afectar la paz y la estabilidad - condiciones esenciales para el desarrollo -; por ello, salvaguardar la independencia, la soberanía y un entorno pacífico es una tarea cada vez más crucial. El nuevo contexto requiere una mentalidad y una visión renovadas: proactividad estratégica, análisis lúcido, flexibilidad creativa en las respuestas, firmeza en los principios sin rigidez dogmática.

Con el temple y la inteligencia del pueblo vietnamita, y con la unidad y la confianza de la ciudadanía, podemos afirmar que las ventajas superan a los desafíos. Tras más de medio siglo de reunificación, el país cuenta con una base sólida para avanzar con confianza. El creciente prestigio y posición de Vietnam en la arena global facilita la cooperación y el apoyo de la comunidad internacional. La clave es maximizar las fuerzas internas y aprovechar los recursos externos, transformando esa fortaleza integral en un motor de desarrollo. La adaptación proactiva y la innovación constante son la llave para que Vietnam supere las turbulencias y avance con firmeza en una era cambiante.

En este momento tan especial, resuenan con más fuerza que nunca las palabras del querido Presidente Ho Chi Minh: “¡Adelante! ¡La victoria total será nuestra!”. Aquel llamamiento se convirtió en una fe invencible que inspiró a toda nuestra nación a levantarse para conquistar la independencia y la libertad; hoy, sigue impulsándonos a vencer el atraso y construir un país próspero, feliz y a la par de las naciones del mundo.
Cerca de seis millones de militantes del Partido y más de 100 millones de compatriotas llevan en su corazón la llama de un Vietnam fuerte. El XIV Congreso nos ha entregado la bandera de la victoria. Ha llegado el momento de que todo el Partido, todo el pueblo y todo el Ejército refuercen su unidad, compitan en el trabajo, el estudio y el servicio, y lleven a buen término la Resolución del Congreso. Es el momento de convertir todas las directrices en acciones y resultados concretos. El futuro del país nos exige actuar con mayor determinación. Si “cada persona trabaja con el doble de esfuerzo”, con nuevos conocimientos y el apoyo de la ciencia y la tecnología, guiados por el liderazgo del Partido, avanzando con la determinación de “combatientes en tiempos de paz”, la eficacia se multiplicará por diez y por cien veces.

El Comité Central del PCV del XIV mandato se presenta ante el Congreso.

El Comité Central del PCV del XIV mandato se presenta ante el Congreso.

Programa artístico especial “Bajo la gloriosa bandera del Partido”, en celebración del éxito del XIV Congreso Nacional del PCV y conmemoración del 96º aniversario de la fundación del PCV.

Programa artístico especial “Bajo la gloriosa bandera del Partido”, en celebración del éxito del XIV Congreso Nacional del PCV y conmemoración del 96º aniversario de la fundación del PCV.

Con una fe inquebrantable en el liderazgo del Partido y en la fuerza del pueblo, proclamamos al unísono: “Bajo la gloriosa bandera del Partido, por el brillante futuro de la nación, avanzamos, y la victoria será segura”.
¡Adelante! ¡La victoria total será nuestra!

TL

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Fecha de publicación: 25 de enero de 2026
Presentación: Xuan Bach- Khanh Linh- Trang Ngan
Foto: Periódico Nhan Dan,VNA